Ojalá

Ayer hablaba con una amiga y compañera de nuestras condiciones de trabajo y le exponía la necesidad de afiliarse a TACE para mejorarlas.
Comentamos también que en una de las últimas reuniones catalanas de TACE, se repasaron varios casos de empresas audiovisuales con sedes en Barcelona y Madrid que habían recibido advertencias o multas a raíz de la campaña de inspección laboral del año pasado.
Muchas de ellas, en lugar de corregir los defectos y acatar las sanciones, han decidido optar por el chantaje a sus trabajadores: “O os bajamos el sueldo un 15% o tendremos que cerrar”, “Pues vamos a llevarnos la producción a otra parte, donde no nos toquen los cojones”, etcétera.
Ella, como muchos de nosotros, se preguntaba qué se puede hacer ante este tipo de situaciones, y también cómo podemos mejorar nuestras condiciones diarias.
Las respuestas posibles son muchas más de las que presentan este tipo de piratas de la producción.

Para empezar, sabemos que la unión hace la fuerza: afiliarse a un sindicato como TACE es esencial para tener fuerza de colectivo, y no de individuos contra gigantes. El sindicato da cobertura no sólo legal sino a la lucha por la mejora de la industria del audiovisual. La cooperación entre todos los trabajadores del sector es indispensable para mejorar nuestras condiciones de trabajo y la calidad de los productos que creamos.

Hay respuestas aún más comprometidas, que pueden pasar por la conversión de dichas empresas en cooperativas de trabajadores, o la creación de nuevas cooperativas para ocupar el lugar de esas empresas en manos de piratas.

Sin embargo, si la voluntad de los trabajadores es mantener la actual relación laboral sin renunciar a una vida digna, la principal tarea es la mejora progresiva de las condiciones en nuestros centros de trabajo mediante el diálogo y la exigencia constante a las empresas del sector, así como la lucha sindical e institucional para mejorar el marco legal que regula nuestro trabajo, empezando por el convenio colectivo.

Cuando la negociación del nuevo convenio colectivo llegue en unos meses, debemos ser conscientes de las lecciones que nos ha dejado la historia y, porqué no, nuestros compañeros de Francia, Italia, Alemania, EEUU, etcétera.
En todos los casos, el mensaje es muy claro: la huelga es el recurso más efectivo y potente que tenemos los trabajadores. La huelga es la única movilización que realmente afecta al mal empresario y que le hace replantearse su actuación cuando la negociación no avanza.
Es imprescindible entender que sin movilización -incluyendo huelga- no es posible hacer avanzar la negociación, que negociación sin movilización significa que los trabajadores y trabajadoras del audiovisual perdemos.

Ojalá esta situación no llegue a producirse aquí, ojalá no tengamos que parar la producción, ojalá no tengamos que jugarnos nuestros salarios y puestos de trabajo, ojalá las productoras comuniquen a sus patronales la necesidad de mejorar la situación del sector por la vía del diálogo, ojalá no tengamos que ir a la huelga.

Pero si la negociación se encalla, si muchas productoras siguen empeñadas en que nos juguemos el salario y el puesto cada día, si son incapaces de ver que una mejor regulación y organización del trabajo significan más beneficios para todos…
Si eso pasa, tendremos que estar preparados para movilizarnos, para organizar asambleas de trabajadores diarias como hicieron los compañeros de Gabilanes, para abrir una caja de solidaridad, para que las programaciones televisivas tengan que cambiar y para que estrenos se tengan que retrasar, para que el audiovisual vuelva a ser noticia en los periódicos y no en las revistas del corazón, para parar la producción: tendremos que ir a la huelga.